ETAPAS DE LA VIDA.
La vida se compone de etapas, de ciclos, de períodos, de fases, de capítulos. Nuestra existencia está comprometida con un conjunto de círculos que se van abriendo y círculos que se van cerrando. Somos parte de un movimiento continuo que no cesa y si nos empeñamos en querer mantenernos estáticos, en mantener a nuestro cuerpo o a nuestra mente en un círculo que ya se cerró, en un período que ya se cumplió pues nos volvemos seres amargados, obsesivos, necios.
No nos consumamos con nuestras propias llamas, lo que pasó pasó, la vida sigue, las horas no esperan y hoy es otro día, otra historia. Cerremos el capítulo, los ciclos del ayer que se queden en el ayer, continuemos caminando hacia adelante, hacia los nuevos amaneceres, hacia las nuevas oportunidades.
A veces merodear viejas esquinas y viejas memorias solo nos traen infelicidad y un martirio de preguntas sin respuestas, por ello hay recuerdos que definitivamente debemos dejar ir, debemos botar, romper, quemar. El pasado ya se fue y si nos vamos con el pues enloqueceremos o moriremos de desencanto.
No vayamos por el mundo dejando ventanitas abiertas solo por si acaso, por si acaso regresemos, por si acaso nos llamen, por si acaso nos valoren, por si acaso nos encuentren. Ventanitas abiertas por esas palabras que no se dijeron, por las promesas que no se cumplieron. Cerremos esas ventanas de una vez por todas, que los vientos grises no entren a devorarnos.
Las etapas del pasado ya fueron cumplidas, vividas, ahora es el presente al que poseemos. Si las cosas no funcionaron, si la relación no se dio, si los proyectos no se formalizaron... para que volver a lo mismo entonces. Esas casas, esas calles, esos trabajos, esas pieles, esas miradas, esas manos ya no están, ya no son nuestras. Ya nada de ello nos pertenece.
Devolvernos a lo que ya vivimos es imposible, porque ya no somos los mismos y sobre todo ya no somos parte de aquel contexto, de aquel amor, de aquella rutina. Porque nada se queda quieto, todo se mueve, todo evoluciona, todo muere o se transforma y al pretender regresar solo hallaremos desencuentros y soledades.
En un rió no corren aguas idénticas. Así también es la vida. Cuidemos de nuestra paz mental aceptando la realidad.
Evc.(18042007.02:19)